jueves, 21 de mayo de 2020

EL NEGRITO DOMINGO DE GRACIELA

El negrito Domingo
de Cecilia Gazzaniga


Con sus hermosos peinetones y sus graciosos abanicos, Misia Mariquita
y las otras damas patriotas conversaban en el gran salón, frente a la ventana.
Junto a ellas, los señores comentaban las grandes novedades que se avecinaba
ese hermoso día de Mayo de 1810.
Desde la calle se escuchaban sin cesar los pregones de los vendedores:
- Agua, agüita, para tomar bien fresquita...
- Mazamorra caliente, para las viejas sin diente...
- Leche, leche blanquita, para tomar en tacita..
.- Escobas, escobitas, para dejar la casa limpita... -decía el negrito Domingo,
que por si no lo saben, era muy, pero muy curioso. Y de tan curioso que era, quería saber
cuáles eran las noticias de las que hablaban los grandes señores y las elegantes damas.
Entonces, el muy pícaro decidió cambiar su pregón:
- Mis escobas limpian solas... ¡Son escobas encantadas que me fabrican las hadas!
Cuando escucharon a Domingo, las damas y caballeros se asomaron a la ventana,
muy intrigados y lo invitaron a pasar, para poder observar de cerca esas maravillosas escobas.
- Sí, señoras y señores... ¡Son escobas mágicas! ¿Quieren verlas? -decía mientras intentaba
que una de las escobitas se parara sola y comenzara a barrer el salón.
Y por supuesto, como la magia no le salió, las damas comenzaron a mirarlo con desconfianza.
Entonces Domingo, muy avergonzado y con la cara tan roja como un tomate,
les confesó: - Bueno... en realidad las escobas no están encantadas... Era una pequeña
mentira para poder entrar aquí y enterarme de las buenas nuevas… ¡Es que soy
muy curioso! Entonces Misia Mariquita y las otras damas lo perdonaron y enseguida
le contaron la gran novedad: ¡Desde ahora somos libres!
Y el negrito Domingo se fue muy contento a decírselo rápido a todos sus amigos en la plaza
¡Era una noticia muy importante!



Cecilia Gazzaniga es docente de Concordia- Entre Ríos

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